Un despido individual afecta a un solo trabajador por motivos específicos, mientras que un despido colectivo implica la extinción de varios contratos de trabajo simultáneamente por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción. El despido colectivo requiere un procedimiento legal más estricto y la intervención de representantes de los trabajadores.
La empresa debe abrir un período de consultas con los representantes de los trabajadores, justificar la necesidad del despido con documentación económica o técnica, notificar a la autoridad laboral y ofrecer indemnizaciones correspondientes. Cumplir estos pasos es imprescindible para que el despido colectivo sea legalmente válido.
Los trabajadores tienen derecho a recibir la indemnización correspondiente según la legislación, ser informados con antelación suficiente, participar en el proceso de consultas y recurrir la decisión si consideran que no se han respetado sus derechos. También pueden contar con el apoyo de un perito judicial laboral para proteger sus intereses.